








Hay una frase muy candacebushnelliana que reza "shopping cures depression". Al contrario.
A pesar de que salgo todo el tiempo, la verdad es que jamás voy al shopping a mirar ropa ni le presto demasiada atención a las vidrieras. Hace rato que creo que el mercado de indumentaria local no tiene nada que ofrecer. El tema es cuando necesitás algo, y no podés patear más esa necesidad. En mi caso, zapatos.
Aprovechando que una amiga buscaba una falda negra para un casamiento, recorrimos los outlets de Aguirre, la Bond Street y el Zara más grande que tiene esta bella ciudad, el de Santa Fe y Riobamba.
Los zapatos los conseguí, por suerte en el espanto de Clona tenían el modelo que buscaba y por menos de $300, lo cual es un golazo para un zapato de cuero. El resto, patético. Mi amiga, desde luego, no consiguió la falda. No sé qué pasa con los básicos en este país.
Les decía que esa frase del shopping como remedio es una falacia. Grande como una casa. Yo venía muy bien de ánimo, y cuando empecé a ver los harapos que ofrecen en los outlets me deprimí MAL. En Complot había remeras con agujeros tamaño chupetín de bolita (vaya unidad de medida), entre 110 y 120 mangos. Tops de gasa como si estuvieran mordidos por perros. Cardigan bordó que tengo visto hace 3 años en ese local, $333. Y lo peor de todo, gente que se estaba llevando estos productos. Les juro que esa ropa no estaba en condiciones ni de donarla, pues no es correcto donar cosas destrozadas.
Yo entiendo que en los outlets hay cosas con fallas, pero una cosa es una manchita que justifique la rebaja en una prenda y otra es una remera CON PELOTITAS a la que le remarcaron 10 pesos menos del precio de venta. Explicame cómo es que a una remera, supuestamente no usada nunca, se le hicieron pelotitas. Otra que se ve mucho es la prenda reciclada, eufemismo para indicar que ropa de hace 3, 4, 5 temporadas sigue exhibida a precios irrisorios. Si los precios fueran razonables, te juro que no me quejo.
Mi política sencillamente es no comprar. Seamos sinceros, toda la ropa que compramos es porque no nos queda más remedio? A mí simplemente no me surge alimentar a la bestia. Ni con los libros, ni con la ropa ni con la comida. Y esto nos lleva a las otras cosas que hicimos el fin de semana.
En la otra esquina de Crespín, Malabia y Gurruchaga, abrió Don: es de los mismos dueños y tiene el mismo tipo de cocina, aunque la carta es distinta. Tienen pastelería increíble, y es un toque más barato que Crespín. Para almorzar quizás no está taaaan bueno como su primo (qué feo que quedó eso), pero cumple y te tratan bien.
Por último, y ya sé que todo el mundo está haaaaarrrto de que hable del barrio chino, es la posta. Hay una pseudocadena de regalería que abrió ahora, onda Positivo, que se llama Regalalo!. Son los típicos lugares donde te venden las cosas made in China por el cuádruple del valor, solamente porque el local es blanco y tiene los gatitos y budas de colores ubicados en los lugares correctos. Mi consejo: vayan a la fuente.
Yo sé que es imposible dejar de consumir, tampoco es la idea, pero creo que en algún momento tenemos que dejar de alimentar a intermediarios y especuladores. Si te podés mandar a Belgrano una vez por mes y comprar a $9 el kilo de arroz yamaní que en las dietéticas sale $18...no lo dudes. Dejar de hacerle el juego al que infla los precios no solamente posibilitaría que éstos bajen, sino que establecería una ética de consumo que a mí me parece responsable. Sustentable más bien, tanto para el propio bolsillo como para el ambiente.
Por otro lado, el consumo por el consumo mismo, la rueda de Groupon, los descuentos de los bancos, club La Nación, toda esa maquinaria que nos incita a consumir bajo la fachada del beneficio, en algún momento pasa la factura. Realmente ganaste plata cuando compraste 20 prendas al 75% del valor, cuando capaz que no querías niguna? No sé, independientemente de que cada uno hace lo que se le canta, creo que es una cuestión que alguna vez hay que plantearse.
Es cierto, todos los posts que escribo con este tipo de planteos se pueden contestar perfectamente con un "yo creo que cada uno hace lo que quiere". Desde luego. Eso no es necesario ni plantearlo. Pero si nos quedamos solamente en eso, nunca podremos analizar nada.
























